He estado gestionando mis apartamentos en Airbnb durante tres años. Inicialmente, tenía tres propiedades, pero actualmente manejo dos que están ubicadas en el mismo edificio y una junto al otro, lo cual facilita mucho la coordinación de la limpieza. En ocasiones en las que ambos apartamentos se desocupan al mismo tiempo, hemos logrado entregarlos en un plazo de 2 a 2.5 horas.
Uno de los aspectos más importantes de mi gestión es que me encargo personalmente de supervisar todos los detalles. Aunque tengo una excelente colaboradora para la limpieza, soy yo quien se asegura de los toques finales, que para mí son esenciales, sobre todo en cuanto a la presentación y la decoración. Soy arquitecta, y junto con mi esposo, diseñamos un estilo minimalista y sobrio que refleja sofisticación. La decoración es intencionadamente simple, con pocos muebles y elementos decorativos mínimos, lo que también facilita la limpieza.
Otro aspecto clave en la gestión de mis propiedades es tener un conjunto de reglas claras. Al principio, me preocupaba abrumar a los huéspedes con tanta información, pero con el tiempo he aprendido a resumirla de forma eficaz. Esta claridad ayuda a que los huéspedes sepan exactamente lo que espero de ellos, y el hecho de que el apartamento se entregue siempre impecable hace que ellos también valoren ese esfuerzo y, por ende, cuiden el espacio durante su estadía.
En cuanto al manejo de varias propiedades en la plataforma, utilizo las opciones que ofrece para facilitar el proceso, y también hago uso de herramientas de inteligencia artificial que optimizan la gestión y organización de las reservas, lo que me permite mantener todo funcionando de manera eficiente.